La Marina de València

Actualidad03/12/2020

Tres perspectivas para transformar el entorno del Tinglado 2


  • Quince jóvenes profesionales participaron en un taller para rediseñar el entorno del Tinglado 2. 
  • Los tutores de los grupos fueron el artista fallero Manolo García, el diseñador industrial Alejandro Benavent y la artista Olga Diego.
  • Organizado por La Marina de València en colaboración con València Capital Mundial del Diseño 2022 y con el respaldo del proyecto Horizon 2020 Designscapes.

La Marina de València celebró la pasada semana el workshop ‘Miradas cruzadas en torno al Tinglado 2’ en el que quince jóvenes profesionales sumaron talento y capacidades a la labor de tres tutores expertos: el artista fallero Manolo García, el diseñador industrial Alejandro Benavent y la artista Olga Diego. Cuatro días dedicados a pensar sobre el entorno del Tinglado 2 desde diversas perspectivas creativas.

Vicent Llorens, director general del Consorcio Valencia 2007, y Xavi Calvo, director de València Capital Mundial del Diseño 2022, también participaron en el diálogo subrayando la necesidad de conectar el diseño con la ciudadanía para avanzar hacia una ciudad más abierta, innovadora y sostenible.

Por su parte, los responsables del proyecto europeo Designscapes que apoya esta iniciativa, valoraron el workshop como “un experimento increíble de pensamiento y acción que sitúa a València en la vanguardia de Europa en materia de diseño de espacios públicos”. 

Cuatro jornadas, tres disciplinas
Tras una primera jornada de aproximación al contexto de La Marina de València en la que se debatió sobre las singularidades del paisaje y aspectos a mejorar, los participantes se dividieron en tres equipos, cada uno dirigido por un tutor. 

El equipo tutorizado por Alejandro Benavent realizó una aproximación basada en la identificación de problemas, análisis de recursos disponibles en La Marina y búsqueda de soluciones orientadas a favorecer el bienestar de los usuarios. 

Se esbozaron así elementos de sombra construidos con mástiles de embarcaciones y textiles de velas, superficies ondulantes de juego generadas con redes de pesca, asientos con excedentes de madera o escalinatas con material reciclado para permitir al viandante aproximarse a la lámina de agua.

La artista Olga Diego, por su parte, puso la atención en los estímulos espaciales y ambientales que envuelven a cualquier persona cuando pasea por un lugar amplio y abierto como La Marina. Su equipo confeccionó tres grandes burbujas que servían de vestido y al mismo tiempo de artefactos de iluminación. 

Por medio de varias acciones de performance que se celebraron por la noche, enfatizadas por la lluvia y el viento que sopló durante los días de taller, se jugó a generar situaciones imprevistas y a vivir el espacio de La Marina de una forma totalmente excepcional.

Por último, el grupo liderado por Taller Manolo García generó un eficaz canal de intercambio de saberes y capacidades. Adoptando una actitud orientada a concretar el trabajo en resultados materiales de valor, los jóvenes que asistían a los artistas falleros diseñaron una pieza de mobiliario con herramientas informáticas de dibujo 3D, que pronto saltó de lo digital a lo manual y se construyó en los talleres de Ciutat Fallera en diez intensas horas de trabajo. La pieza resultante es un banco de carácter singular y modulado que, por medio de distintas combinaciones, admite usos múltiples como pueden ser sentarse, tumbarse o recorrerlos con un monopatín.

En la última jornada, los equipos expusieron su trabajo a la perspectiva ciudadana y especializada. Representantes de la asociación de comerciantes, de grupos juveniles y del vecindario en general de Poblats Marítims dieron su punto de vista insistiendo en la necesidad de hacer de La Marina un espacio más verde y más amable, aprovechando el potencial inspirador y el dinamismo que ya posee el lugar.